Mucho antes de que términos como economía circular o reutilización ocuparan un lugar destacado en el debate sobre sostenibilidad, Riquirraque Emaús ya trabajaba con una idea muy clara: aquello que consideramos un residuo puede convertirse de nuevo en un recurso y, al mismo tiempo, generar oportunidades de empleo.

El origen del proyecto se encuentra en una asociación asturiana formada por profesionales de diferentes ámbitos que compartían dos objetivos: cuidar el medioambiente y ayudar a personas en situaciones de vulnerabilidad. Con el paso del tiempo, la iniciativa fue profesionalizándose y transformándose hasta llegar al proyecto empresarial actual.
Un doble impacto: social y ambiental
Ese equilibrio continúa definiendo hoy a Riquirraque Emaús. Su actividad tiene como uno de sus ejes centrales la reutilización de materiales que, de otra manera, podrían terminar convertidos en residuos. A través de ella se genera actividad económica, pero también empleo, formación y acompañamiento.
Como explica Iris Martín durante la entrevista, se trata de encontrar el equilibrio entre la dimensión social y ambiental del proyecto sin renunciar a ser una empresa profesional, sólida y preparada para responder a las necesidades del mercado.
Actualmente, el trabajo de Riquirraque abarca diferentes tipos de materiales, desde textil y muebles hasta aparatos eléctricos y electrónicos. El proceso incluye la recogida, clasificación, preparación y reparación de aquellos productos que pueden tener una segunda vida, además de su posterior comercialización. Una cadena en la que cada parte cuenta y que responde a una idea sencilla: para reutilizar un objeto es necesario conseguir que otra persona vuelva a querer utilizarlo.
Empleo como herramienta de inserción
La otra gran dimensión de Riquirraque Emaús está en las personas. Como empresa de inserción, ofrece oportunidades laborales a personas en situación de vulnerabilidad social, acompañándolas durante un periodo en el que adquieren experiencia y competencias que les permitan posteriormente incorporarse al mercado laboral ordinario.
Esto genera una particularidad que Iris explica durante la conversación: cuando una persona ha avanzado en su proceso, está formada y preparada profesionalmente, llega el momento de continuar su camino fuera de la empresa de inserción. Por eso, algunos de los mayores éxitos de Riquirraque se producen precisamente cuando alguien se marcha.
“Quizás el que más ilusión te hace en el ámbito de las personas es ver cómo cambia la vida de alguien que entra contigo y pasa a sentirse alguien en la sociedad.”
Primero, las personas
Durante la conversación que Iris ha mantenido con Isabel Huergo aparece otra de las ideas que mejor resume la manera de entender la empresa de Riquirraque Emaús. Iris explica que gestionar el proyecto comparte muchas de las exigencias de cualquier otra empresa, pero existe un elemento que condiciona especialmente la toma de decisiones: sus valores, el anteponer a las personas al beneficio económico.
Mantener ese equilibrio no siempre resulta sencillo, pero forma parte de la identidad de la organización. Personas, cuidado del medioambiente y compromiso son precisamente algunos de los principios que llevaron al proyecto a buscar una fórmula empresarial coherente con su manera de trabajar.
Una sociedad laboral para continuar el proyecto
Riquirraque Emaús está constituida como Sociedad Limitada Laboral. Durante el videopodcast, Iris explica que en el proceso de transformación de la entidad llegaron a plantearse la fórmula cooperativa. Sin embargo, necesitaban garantizar la continuidad de las personas que ya estaban contratadas y finalmente encontraron en la sociedad laboral la fórmula que mejor se adaptaba a su realidad.
El propio funcionamiento de la sociedad permite además que aquellas personas que permanecen en el proyecto, comparten sus valores y quieren implicarse en su futuro, puedan incorporarse como socias trabajadoras. Una forma de organización empresarial coherente con una frase que Iris utiliza durante la entrevista para resumir esta elección: “Eso va en el ADN.”
Riquirraque Emaús y ASATA, compañeros de viaje
Riquirraque Emaús es además una empresa asociada a ASATA y mantiene una estrecha relación con la organización desde hace años. Durante la transformación de la entidad, ASATA participó en el proceso ofreciendo orientación para encontrar la fórmula empresarial que mejor respondiera a sus necesidades.
Iris define esa relación de una manera especialmente gráfica durante la conversación: “ASATA es un compañero de viaje”. Una relación que refleja también la importancia de crear redes dentro de la Economía Social, compartir conocimiento y acompañar a empresas que buscan combinar viabilidad económica, participación y compromiso con su entorno.
Una conversación sobre residuos, empleo y otra forma de hacer empresa
En este nuevo episodio de nuestro videopodcast conocemos la trayectoria de Riquirraque Emaús, pero también hablamos del futuro de la economía circular, del crecimiento de la segunda mano, de inserción sociolaboral y de los retos que todavía quedan por abordar en materia de reutilización y gestión de residuos.
Una conversación que permite comprobar de manera muy concreta cómo la Economía Social puede convertir una actividad empresarial en una herramienta de impacto social y ambiental.
🎙️ Puedes ver la entrevista completa con Iris Martín, gerente y socia trabajadora de Riquirraque Emaús, en el canal de YouTube de ASATA.
Financiado por la Dirección General de Empresa y Comercio del Principado de Asturias a través de la convocatoria de subvenciones para la difusión de la economía social y el fomento del asociacionismo.
