En ASATA continuamos reforzando nuestro compromiso con la cooperación al desarrollo desde los valores y principios de la Economía Social, entendida no solo como un modelo empresarial, sino también como una herramienta capaz de generar oportunidades, fortalecer comunidades y contribuir a un desarrollo económico y social más justo, inclusivo y sostenible.
Nuestro trabajo parte, además, de una concepción feminista de la cooperación al desarrollo, que sitúa la igualdad entre mujeres y hombres, la autonomía económica de las mujeres, su participación en la toma de decisiones y el fortalecimiento de sus capacidades en el centro de los procesos de transformación.

Proyecto para establecer un sistema de producción rotativo entre las emprendedoras de la comunidad en Alto Milluni, Bolivia, de una iniciativa desarrollada por ASATA
A través de las iniciativas que desarrollamos tanto en Asturias como en los países donde trabajamos sobre el terrno, queremos mostrar que las organizaciones y empresas de Economía Social pueden desempeñar un papel relevante como agentes de la cooperación al desarrollo. Los propios principios que las caracterizan, basados en el trabajo colectivo, la solidaridad, el arraigo territorial y la primacía de las personas sobre el capital, las convierten en un activo muy valioso en materia de cooperación.
Y nuestro trabajo no termina en los territorios donde desarrollamos los proyectos. Esa dimensión internacional se complementa con una tarea imprescindible de Educación para el Desarrollo y la Sensibilización en Asturias. Acercar a la ciudadanía las causas que generan pobreza, desigualdad y discriminación nos ayuda a comprender que muchos de los desequilibrios globales están relacionados y que sus consecuencias trascienden las fronteras.
Además, no podemos ignorar el contexto glogal en el que nos encontramos,marcado por la polarización, la desinformación y determinados discursos de odio dirigidos contra mujeres, personas migrantes o colectivos en situación de vulnerabilidad. Por esta misma razón, consideramos especialmente importante generar espacios educativos que permitan acercarse a estas realidades desde el conocimiento, los derechos humanos, la solidaridad y la convivencia. Y esta tarea cobra una relevancia especial entre la población más joven.
Precisamente de esa voluntad de conectar nuestro trabajo de cooperación con la sociedad asturiana nace uno de los proyectos que hemos desarrollado en los últimos meses: «Tejiendo solidaridad desde la Economía Social de Asturias».
Tejiendo solidaridad desde la Economía Social de Asturias
«Tejiendo solidaridad desde la Economía Social de Asturias» es una iniciativa de Educación para el Desarrollo y sensibilización que llevamos a cabo gracias al apoyo de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo del Gobierno del Principado de Asturias, en torno a las historias reales de mujeres trabajadoras, emprendedoras y protagonistas de procesos de transformación comunitaria en Bolivia. A través de ellas conectamos las experiencias de cooperación que desarrollamos en el país con diferentes espacios educativos y sociales de Asturias.

Durante los últimos meses, el proyecto ha llegado a centros y espacios de Soto de Ribera, Oviedo, Luarca y Tapia de Casariego. Fotografías, testimonios, relatos de vida y materiales procedentes de nuestro trabajo sobre el terreno se han convertido en el punto de partida para acercar a los participantes a otras realidades sociales, económicas y culturales.
A través de estas actividades hemos trabajado cuestiones como las desigualdades globales, la igualdad de género, los derechos humanos, el consumo responsable, la cooperación internacional o la Economía Social. Pero también hemos querido reflexionar sobre algo más cercano: cómo construimos nuestra propia percepción de otros territorios y culturas.
El objetivo es que quienes participan no se limiten a observar estas realidades desde la distancia, sino que puedan comprender mejor sus causas, cuestionar estereotipos y reconocer que existen responsabilidades y desafíos que compartimos a escala global.
Mujeres que transforman sus comunidades
Una de las experiencias de cooperación que nutren todo este trabajo educativo nos lleva hasta Alto Milluni, una comunidad rural del municipio de El Alto, en Bolivia, donde trabajamos junto al Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza. Allí apoyamos el fortalecimiento de emprendimientos sociales liderados por mujeres desde los principios de la Economía Social, la igualdad de género y la sostenibilidad ambiental, con el objetivo de mejorar su autonomía económica y reforzar su capacidad para participar activamente en el desarrollo de sus comunidades.
Este enfoque parte de una idea fundamental de la cooperación feminista: las mujeres no son únicamente beneficiarias de las políticas de desarrollo, sino sujetos activos de derechos y protagonistas de los procesos de transformación económica y social. Una de las mujeres que mejor nos puede contar qué significa todo esto en el día a día es Estela Poma, lideresa de Alto Milluni. En el centro del que forma parte trabajan alrededor de 60 mujeres y desarrollan actividades vinculadas a la gastronomía, los textiles y el turismo comunitario. Trabajan con fibras de llama, alpaca y ovino, elaboran prendas y ofrecen gastronomía local, al tiempo que reciben visitantes y generan sus propios recursos económicos.
Experiencias como la suya nos permiten trabajar en Asturias conceptos como el liderazgo femenino, la corresponsabilidad, la autonomía económica o la capacidad del emprendimiento colectivo para generar oportunidades. Y permiten comprobar, a través de ejemplos concretos, cómo la Economía Social puede articular procesos de desarrollo desde el propio territorio y con la participación directa de las comunidades.
Historias que tejen solidaridad
Una de las principales herramientas que hemos utilizado para implicar directamente a los jóvenes asturianos han sido los III Premios de Educación para el Desarrollo «Historias que tejen solidaridad», concebidos para transformar los contenidos trabajados durante las actividades de sensibilización en propuestas creadas por los propios participantes. El reto era que fueran ellos quienes contasen las historias de mujeres de Bolivia vinculadas a la Economía Social. Y podían hacerlo como quisieran: mediante relatos, historias ilustradas, pódcast o vídeos.
De esta forma, los participantes no se limitan a recibir información sobre otras realidades. Tienen que analizarlas, interpretarlas y encontrar sus propias formas de comunicarlas, generando procesos de aprendizaje que favorecen la empatía, el pensamiento crítico y la capacidad para reconocer y cuestionar prejuicios y estereotipos.
El primer premio ha recaído en el Colegio Público Pablo Iglesias de Soto de Ribera por el cuento «La historia de Marta», elaborado por las alumnas Tati y Daniela a partir de las experiencias que conocieron durante el proyecto. El relato ha sido posteriormente encuadernado e impreso para dar visibilidad al trabajo realizado y facilitar que pueda seguir compartiéndose dentro y fuera del centro educativo.El cuento tiene, además, un vínculo muy especial con su entorno más cercano: entre sus páginas aparece un retrato del alcalde de Ribera de Arriba, que también ha podido posar con uno de los ejemplares impresos de «La historia de Marta».
Pero ¿cómo se pasa de conocer las experiencias de las mujeres de Bolivia a crear un cuento propio? Tati y Daniela nos lo cuentan en primera persona en este vídeo, en el que explican cómo nació «La historia de Marta» y el trabajo que hay detrás de la propuesta con la que consiguieron el primer premio.
El segundo reconocimiento ha correspondido a la Cooperativa A-Teyavana, donde se puso en práctica una propuesta de gamificación diseñada por alumnado de la Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad de Oviedo. La actividad permitió abordar de manera participativa conceptos relacionados con Bolivia, la cooperación al desarrollo, la igualdad y el emprendimiento colectivo y dio lugar, además, a nuevas producciones realizadas por los propios participantes.
El Colegio Principado ha recibido el tercer reconocimiento por su implicación en el proceso y por la creación de pódcast educativos relacionados con la cooperación, la Economía Social y la realidad de las mujeres emprendedoras en Bolivia.
La entrega de los reconocimientos a los centros y personas premiadas permite dar continuidad al trabajo realizado y contribuye a que estas experiencias vayan más allá de una actividad puntual y puedan seguir compartiéndose dentro del conjunto de la comunidad educativa.
Bolivia, mirada de mujer
Nuestra labor de sensibilización ha salido también de las aulas a través de la fotografía. La exposición «Bolivia, mirada de mujer» acerca a Asturias imágenes y testimonios de las mujeres protagonistas de nuestros proyectos de cooperación y ofrece una aproximación a su vida cotidiana, su entorno, su actividad económica y su papel en el desarrollo de sus comunidades.
Con esta muestra buscamos también evitar una mirada simplificada sobre los países y comunidades con los que trabajamos. Frente a representaciones centradas exclusivamente en las carencias, queremos mostrar capacidades, iniciativas, liderazgo y procesos de transformación impulsados por las propias mujeres.
Junto con una selección de los mejores trabajos realizados durante el proyecto, la exposición pudo visitarse a lo largo del mes de julio en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, ampliando así el alcance de las actividades desarrolladas en los centros y abriendo este proceso de sensibilización al conjunto de la ciudadanía.
Sensibilizar aquí para transformar también allí
Entendemos que la cooperación al desarrollo necesita proyectos capaces de generar cambios en los territorios donde trabajamos, pero también sociedades informadas y comprometidas en los lugares desde los que se impulsa esa cooperación.
Por eso, para ASATA, la Educación para el Desarrollo es una parte inseparable de nuestro trabajo internacional. Sensibilizar significa ayudar a comprender las causas de las desigualdades, combatir prejuicios y estereotipos y favorecer una ciudadanía capaz de reaccionar frente al racismo, la xenofobia, la discriminación de género y otros discursos de odio que amenazan la cohesión social.
También significa mostrar que existen formas diferentes de organizar la economía. Por sus principios de democracia, solidaridad, participación, cooperación y compromiso con el territorio, la Economía Social puede desempeñar un papel especialmente relevante en las políticas de cooperación al desarrollo y contribuir a generar modelos económicos que reduzcan desigualdades y sitúen a las personas y a las comunidades en el centro.
Gracias al apoyo de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo, «Tejiendo solidaridad desde la Economía Social de Asturias» nos permite conectar las experiencias que desarrollamos en Bolivia con aulas, entidades y espacios sociales asturianos.
De esta forma, desde ASATA seguimos tejiendo puentes entre Asturias y Bolivia desde una cooperación feminista y transformadora, utilizando la Economía Social como herramienta para impulsar autonomía, participación y oportunidades y promoviendo, al mismo tiempo, una ciudadanía asturiana más consciente de los desequilibrios globales, más crítica frente a los discursos que dividen y más comprometida con la igualdad, la solidaridad y los derechos humanos.
