Lláscares muestra al Principado sus avances en economía circular, formación y empleo

El consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez, visita el Hub impulsado por ASATA en el antiguo pozo Candín II y conoce la transformación de la antigua lampistería y las iniciativas de formación, empleo inclusivo, innovación y economía circular que se desarrollan en el proyecto.

El consejero de Ciencia, Industria y Empleo del Principado de Asturias, Borja Sánchez, visitó este jueves las instalaciones de Lláscares: Hub de la Economía Social y Circular de Asturias, promovido por ASATA en el antiguo pozo Candín II, en Langreo, para conocer los avances realizados en el proyecto y las diferentes líneas de actividad que se están desarrollando.

Visita del consejero Borja Sánchez a Lláscares

Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Industria y Empleo, con Javier Barros, responsable del Área de Innovación de ASATA, durante la visita a Lláscares.

La visita permitió mostrar sobre el terreno la transformación de la planta superior de la antigua lampistería, un espacio de aproximadamente 950 metros cuadrados cedido por HUNOSA a ASATA durante diez años y que constituye la primera fase de Lláscares. Este lugar, estrechamente vinculado durante décadas a la actividad minera y al patrimonio industrial asturiano, comienza así una nueva etapa como espacio para la formación, la innovación, el emprendimiento y la creación de oportunidades de empleo vinculadas a la economía social y circular.

Durante el recorrido, el presidente de ASATA, Ruperto Iglesias, recordó el significado histórico de Candín II, una explotación que llegó a contar con alrededor de 1.300 trabajadores directos. La propia lampistería era uno de los espacios centrales de la actividad cotidiana del pozo: allí recogían los mineros sus lámparas antes de entrar a trabajar y las devolvían al finalizar la jornada. Ese pasado constituye precisamente uno de los puntos de partida de Lláscares.

“Estamos en un pozo minero y no debemos olvidarnos de lo que esto fue y de lo que significó para la economía asturiana, pero no debemos pensar solo en lo que fue, sino en lo que puede ser”, señaló Ruperto Iglesias, presidente de ASATA.

Recuperar patrimonio para generar nueva actividad

Lláscares plantea la recuperación del patrimonio industrial desde una perspectiva económica, social y ambiental. El objetivo es convertir un espacio minero en desuso en una infraestructura desde la que impulsar formación, empleo inclusivo, innovación y nuevas actividades empresariales vinculadas a la economía circular.

El proyecto tiene su origen en el Living Lab de Economía Social, iniciado a finales de 2022 para experimentar con un modelo que conectase economía circular y empleo inclusivo en las Cuencas Mineras. Tras diferentes experiencias piloto y un proceso de trabajo junto a empresas y profesionales, ASATA y HUNOSA alcanzaron en abril de 2024 un acuerdo para la cesión de la planta superior de la antigua lampistería y el laboratorio dio el siguiente paso natural en su evolución para convertirse en un Hub.

Desde entonces, el espacio ha experimentado una importante transformación. Los trabajos han incluido la retirada y gestión especializada de 15,4 toneladas de fibrocemento con amianto y la adecuación de instalaciones y espacios interiores. La propia rehabilitación se ha realizado aplicando criterios de circularidad, recuperando, clasificando y reutilizando elementos existentes siempre que ha sido posible.

De la minería tradicional a la “minería inversa”

Uno de los conceptos que vertebran Lláscares es el de minería inversa. Si durante décadas la actividad de Candín consistió en extraer recursos del subsuelo para incorporarlos a la economía, el Hub propone ahora buscar nuevos recursos en aquello que ya ha sido construido y ha llegado al final de su primer uso.

La deconstrucción selectiva permite recuperar, clasificar y valorizar materiales procedentes de edificios e infraestructuras para evitar que se conviertan prematuramente en residuos y facilitar su incorporación a nuevos ciclos productivos. Esta nueva actividad se conecta, además, con la dimensión social del proyecto.

“Queremos generar actividad económica en torno a la economía circular, pero también impacto social: formar a personas, proporcionarles nuevas capacidades y facilitar su incorporación al mercado laboral”, explicó Javier Barros, responsable del Área de Innovación de ASATA.

Esta filosofía ya se está trasladando a iniciativas concretas. El programa INCLUDEC conecta formación, economía circular y empleo mediante itinerarios vinculados a la deconstrucción sostenible. El 74,3 % de las personas participantes en sus dos primeras ediciones se encuentran actualmente trabajando. Su tercera edición está dirigida específicamente a mujeres desempleadas para favorecer su incorporación a sectores relacionados con el empleo verde y circular en los que todavía existe una baja presencia femenina.

Lláscares cuenta también con Santa Bárbara Inserción, empresa de inserción especializada en deconstrucción sostenible y recuperación de materiales, que combina la prestación de servicios de economía circular con itinerarios laborales para personas con mayores dificultades de acceso al empleo.

Un espacio abierto a empresas, investigación y emprendimiento

LABMaker de Lláscares

LABMaker, el espacio de experimentación de Lláscares.

La antigua lampistería albergará también un nuevo LABMaker, el espacio de experimentación de Lláscares, concebido para trabajar con materiales recuperados, probar nuevos usos, incorporar tecnologías y acercar soluciones innovadoras a las necesidades reales de las empresas. La intención es que el Hub funcione como un espacio abierto a empresas, emprendedores, universidades, centros tecnológicos y colectivos de investigación.

“Lo que queremos es integrar experiencias”, explicó Javier Barros durante la visita. “Habrá una parte de experimentación abierta a la universidad, a colectivos de investigación y a centros tecnológicos, pero también un espacio para el emprendimiento en economía circular y para empresas que quieran desarrollar aquí nuevas iniciativas”.

Borja Sánchez destaca el potencial de la economía social

Durante su visita, el consejero de Ciencia, Industria y Empleo destacó el peso creciente de la economía social en Asturias y su capacidad para combinar generación de riqueza, empleo, cohesión territorial e inclusión. Actualmente, la economía social asturiana reúne alrededor de 600 empresas y más de 5.000 empleos directos, con una facturación cercana a los 400 millones de euros. Además, el 40 % de estas sociedades se localizan en concejos rurales y aproximadamente el 35 % de sus plantillas procede de colectivos con especiales dificultades de acceso al mercado laboral.

Sánchez valoró especialmente la combinación que plantea Lláscares entre economía circular y economía social, así como la recuperación de antiguos espacios mineros para nuevos usos.

“Este espacio se transforma ahora en un lugar de formación e innovación donde se mezclarán actividades inclusivas que seguirán sumando al empleo de Asturias”, destacó Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Industria y Empleo.

El consejero señaló también el apoyo del Gobierno del Principado a las actuaciones formativas vinculadas al proyecto a través del Servicio Público de Empleo.

Innovación conectada con el territorio

Lláscares aspira a crecer progresivamente desde su actual configuración como Hub hasta convertirse en un ecosistema de economía social y circular capaz de conectar formación, empresas, innovación, emprendimiento y recuperación de recursos. En esa evolución, el Hub se conecta también con BLUEPOINT y DECOWASTE, dos programas en los que participa ASATA y que permiten trasladar al territorio nuevas soluciones vinculadas a la economía circular.

BLUEPOINT trabaja en el ámbito de los plásticos, analizando su cadena de valor, identificando tecnologías y agentes y explorando nuevos modelos de negocio que permitan conectar empresas y proyectos. Por su parte, DECOWASTE aborda uno de los ámbitos con mayor potencial para Lláscares: los residuos de construcción y demolición. El proyecto plantea avanzar hacia un modelo que permita clasificar y valorizar estos materiales, prevenir y reducir vertidos y devolver recursos a nuevos ciclos productivos.

Lláscares puede actuar así como espacio de experimentación, prueba y transferencia, conectando el conocimiento generado en estos proyectos con empresas, nuevas iniciativas y necesidades concretas de las Cuencas Mineras.

Una visión que resume la filosofía del proyecto: el patrimonio industrial no tiene por qué ser únicamente un recuerdo de lo que fuimos, sino una herramienta para construir lo que queremos ser.

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