“Cocinando Historias” ha celebrado su primera edición en el Centro Rural de Apoyo Diurno (CRAD) de El Franco. Esta iniciativa, impulsada por ASATA y financiada por Fundación “la Caixa” (2025–2027) en el marco del proyecto Convive: Impulso Rural Valdés, nace para crear espacios de encuentro entre mujeres rurales y mujeres migrantes a través de algo tan universal como la cocina. Y no podía haber empezado mejor.

La gran protagonista de la tarde fue Marta, cocinera durante 24 años en el restaurante Casa Quinto, que volvió a ponerse el delantal para compartir todos los secretos de una receta tradicional del occidente asturiano: los frixuelos. Y dejó claro desde el principio que aquí no hay medidas exactas.
“Ya somos muy mayores para eso, esto se hace todo a ojo”, comentaba entre risas mientras preparaba la masa. Aunque también dejó un consejo para la juv
ventud presente: “Medidlo todo así, que sale mejor”.
Durante el taller, las participantes de otros países pudieron ver cómo preparaba la masa y hacerle preguntas, que llevaron a una conclusión clara: en la cocina todo tiene arreglo. Si la masa queda demasiado espesa, un poco de agua. Si aparecen grumos, se cuela y listo. Y para darle alegría, nada mejor que “un chupito de anís”.
La receta se preparó completamente a mano, aunque Marta reconocía que en casa utiliza batidora porque “la vida no está para perder el tiempo”. También compartió otros trucos imprescindibles: dejar reposar la masa diez minutos “para que se asiente”, añadir una pizca de sal “para que no estén sositos” y probar la mezcla con el dedo para rectificar lo que haga falta. Porque, como repitió varias veces durante la actividad, “todo se puede arreglar”.
¿La clave de la masa perfecta? “Un poco espesos, pero liquiditos”.
Después del taller llegó uno de los momentos más especiales de la jornada: degustar los frixuelos recién hechos, con azúcar y canela por encima, compartiendo mesa y conversación con un juego de café de güela llevado especialmente para la ocasión, creando un ambiente todavía más acogedor y lleno de recuerdos.
Además de cocinar, la actividad permitió establecer nuevos contactos, compartir experiencias y encontrar intereses comunes entre mujeres de distintas culturas y generaciones. La cocina se convierte así en una herramienta para crear vínculos, favorecer la participación y construir comunidad desde lo cotidiano.
Próximas ediciones
Desde ASATA agradecemos al Ayuntamiento de El Franco su colaboración y su apoyo al proyecto cediendo las instalaciones para el desarrollo de esta actividad, así como a todas las participantes que hicieron de esta primera edición un auténtico éxito gracias al ambiente cercano y acogedor que se generó durante toda la tarde.
Tras el buen ambiente y la gran acogida de esta primera edición, “Cocinando Historias” volverá a celebrarse muy pronto en El Franco, con nuevas recetas y más encuentros alrededor de la mesa. Ya han empezado a surgir ideas para próximos talleres y se aceptan sugerencias, aunque entre las participantes hay una propuesta que empieza a sonar con fuerza: las arepas.

